viernes, 28 de enero de 2011

El fondo de garantía de ANSES creció 2,8% en junio y ya pasó los $150.000 M


El FGS aumentó 3,4% sus inversiones en la economía real.
Las inversiones en proyectos productivos suman 12.758 millones de pesos. Son el tercer rubro de la cartera. En los primeros seis meses del año el crecimiento acumulado fue de 9.242 millones de pesos.
El Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES superó, en junio pasado, los $150.000 millones, tras una suba de 2,8% respecto de mayo y de 31% en comparación con el mismo período de 2009.
Además, el FGS sigue aumentando los fondos destinados a financiar la economía real, ya que las inversiones en proyectos productivos suman $12.728 millones, lo que implica una suba de 3,4% desde mayo.
De acuerdo con el informe mensual elaborado en la ANSES, en el primer semestre de 2010 el valor de la cartera acumula un crecimiento superior a los $9.242 millones y desde la reestatización de las AFJP y la constitución del Sistema Integral Previsional Argentino (SIPA) –en diciembre de 2008– registra una suba de 52,8 por ciento.
Entre los cambios que se dieron entre mayo y junio en el FGS, los mayores incrementos se dieron en la participación de los rubros depósitos en plazo fijo (que pasaron de 7,8% a 8,2% del total de la cartera de inversiones) y títulos públicos emitidos por la Nación y entes estatales (de 61,8% a 62,1 por ciento).
Los depósitos en plazo fijo y los títulos públicos son los instrumentos con mayor participación en la cartera del FGS, y el tercer rubro en importancia corresponde a proyectos productivos.
En tanto, los rubros que disminuyeron su participación fueron títulos valores extranjeros (3%) y fondos comunes de inversión (1 por ciento).
El director ejecutivo de la ANSES, Diego Bossio, consideró que el aumento del dinero destinado a los proyectos productivos se da “en el marco de una política cuyo objetivo es incrementar el financiamiento de largo plazo destinado a inversiones con alto impacto multiplicador en la economía, en términos de impulso al nivel de actividad y generación de nuevos puestos de trabajo”.
Las inversiones en este ítem de la cartera del FGS alcanzaron los $12.728 millones en junio, con una diferencia cercana a los $420 millones respecto de mayo. Además, esa cifra es un 122% en relación con junio de 2009.
Entre los proyectos productivos más importantes se destacan: central de Atucha, sistema vial y préstamos a EPEC, que concentran 24%, 19% y 11%, respectivamente. Además, desde febrero de 2009, dentro de este rubro se incluyen incentivos a la industria automotriz, cuya participación representa 3,7% del total del paquete.
En contexto . Además, la ANSES acompañó el informe mensual del FGS con un panorama en el que se ubicó a la Argentina en el contexto económico internacional en el que se analizaron algunas variables económicas de distintos países de la economía mundial.
Las naciones consideradas son los Estados Unidos, Japón, países miembros de la eurozona y los principales socios comerciales argentinos, Brasil y China que, según la ANSES, luego del estallido de la crisis internacional en octubre de 2008, “experimentaron, en mayor o menor medida, contracciones en su nivel de actividad económica, con excepción de China, que sólo desaceleró su crecimiento”.
“Posteriormente, si bien el ritmo de recuperación fue disímil, para el primer trimestre de 2010 todas las economías aquí analizadas experimentaban variaciones positivas en su PBI en relación al mismo período de 2009, impulsadas principalmente por políticas económicas expansivas a fin de compensar y dinamizar retracciones del gasto privado”, indica el informe.
En línea con la mejora en la actividad económica, los analistas del FGS consideraron que “la situación en el nivel de empleo tendió a normalizarse. En el segundo trimestre del año las tasas de desempleo en general comenzaron a disminuir o se mantuvieron constantes, en relación a los niveles máximos alcanzados en 2009”.
No obstante, se destaca que tanto en los Estados Unidos como en la eurozona, las tasas de desempleo “se mantienen elevadas (9,5% y 10%, respectivamente)”.
Dentro del conjunto de los países analizados, China mantiene históricamente la menor tasa de desempleo (entre 4,0% y 4,3%) y actualmente se ubica en 4,2 por ciento.
Por otro lado, el desempleo en Brasil se encuentra 1,5 punto porcentual por debajo del máximo alcanzado en el primer trimestre de 2009 y la Argentina, por su parte, exhibe una tasa de 8,3%, 0,8 punto más abajo del tope alcanzado en el tercer trimestre de 2009.

La experiencia argentina

El año 2010 cerró con niveles récords en todos los planos de la economía. Su impacto en el ámbito social. La deuda externa en su nivel más bajo de los últimos cincuenta años. El inminente acuerdo con el Club de París. Las perspectivas para 2011 y las razones por las que muchos ponderan al país
La pregunta que obsesiona a españoles, portugueses y griegos, y en forma más general a los países de la Unión Europa, parece encontrar una respuesta en la actual situación económica de la Argentina o, en forma más específica, en la política económica que puso en marcha el gobierno nacional a partir de 2003. Ya no son los datos oficiales, como los del Indec y del Ministerio de Economía, cuestionados hasta al hartazgo, sino los propios relevamientos privados los que demuestran –o admiten, según sea la perspectiva que se quiere adoptar– que la “experiencia argentina”, como destacan los economistas Paul Krugman y Joseph Stiglitz, es un norte que muchas naciones europeas deberían adoptar.
Transcurridos tres años del estallido de la burbuja financiera que derivó en un panorama recesivo de escala mundial, los altos índices de desempleo son el común denominador de muchos países del Viejo Continente, atados a las políticas de ajuste fiscal que integran el tradicional recetario del Fondo Monetario Internacional. En nuestro país, el panorama, aunque admite correcciones y registra temas pendientes, dista mucho del estancamiento. Con un desempleo que cayó el 7,5 por ciento en el tercer trimestre del año pasado y un crecimiento económico del 8,2 por ciento durante 2010 –según la consultora Orlando Ferreres & Asociados–, las perspectivas para el año que comenzó son más que alentadoras.
Hasta la propia Unión Industrial Argentina, cuya cúpula suele desgranar quejas por el supuesto “mal clima de negocios” que reina en el país, reconoció en su último informe que la actividad fabril registró una expansión del 13,9 por ciento entre noviembre del año pasado e igual mes de 2009 –12,5 por ciento fue la medición del Indec–, con picos del 22,6 por ciento en la producción de minerales no metálicos –motorizado por la construcción–, del 22 por ciento en el sector metalúrgico y del 13,7 por ciento para la producción de alimentos y bebidas. El panorama positivo también alcanzó a las siderúrgicas. Según la Cámara del Acero Argentino, el balance 2010 arrojó un saldo positivo, con un incremento del 28 por ciento y una producción de poco más de 5 millones de toneladas. Un panorama que muestra signos de recuperación respecto de la crisis de 2009, aunque todavía no alcanza para igualar los niveles récord de 2008.
Párrafo aparte merece la industria automotriz. Hasta los más críticos del Gobierno reconocen el boom de un sector que terminó 2010 batiendo récords en materia de producción, exportaciones y ventas en el mercado local. Al igual que el informe de la UIA, Econométrica destacó días pasados la dinámica del sector. Según la consultora, los datos preliminares señalan que las terminales finalizaron el año con una producción de 730 mil unidades, de las cuales 450 mil se colocaron en el exterior. El documento también subrayó que, sumadas a las ventas de autopartes, el complejo automotor arrojó una facturación de unos U$S 8.700 millones, una suba del 45 por ciento con relación a 2009, y del 20 por ciento contra 2008. Un desempeño que consolidó a las terminales y sus proveedores como el segundo complejo exportador, detrás de las petroleras –U$S 6.100 millones– y del complejo sojero, que encabeza la tabla con U$S 17.000 millones.
En semejante contexto, no es extraño que muchos políticos europeos comenzaran a prestar oídos a las recomendaciones de Krugman y Stiglitz, quienes han destacado en numerosas oportunidades cómo la “experiencia argentina”, desenganchada de las recomendaciones neoliberales y de espaldas a los gurues de la City, consolidó las bases para un crecimiento del PBI del orden del 84 por ciento desde 2003. Un modelo que permitió capear la severa crisis que disparó hace dos años el desplome de Lehman Brothers y que muestra hoy un nivel de inversión del orden del 23,5 por ciento del PBI. Un panorama que además, vale destacar, no parece justificar el lockout lanzado por la Mesa de Enlace. Menos aún cuando los relevamientos privados –como el de Orlando Ferreres &Asociados– señalan que la actividad agrícola creció un 19,7 por ciento durante 2010, tasa que duplica el promedio de la economía nacional.
Inversión y crédito. En el equipo económico hay optimismo sobre la posibilidad de incrementar aún más el nivel de inversión. La meta, explican, es alcanzar el 25 por ciento del PBI, una proporción similar a la que exhiben muchos países altamente industrializados. El objetivo, además de suponer la creación de más puestos de trabajo, permitiría expandir la oferta y aliviar las tensiones inflacionarias. En las cámaras sectoriales estiman que durante 2011 la inversión retomará la tasa de inversión alcanzada durante 2008. El cálculo coincide con algunas estimaciones privadas, que ubican la expansión en el orden del 10 por ciento interanual. La perspectiva se apoya en hechos concretos. Una de las herramientas, además de la posibilidad de capturar inversiones extranjeras –las giras presidenciales a China y a los países árabes son un ejemplo–, reside en los créditos con tasa fija que ofrece el Estado nacional a través de la banca privada, en el marco del programa Financiamiento Productivo del Bicentenario.
Según el Banco Central, desde medianos de 2010, varios sectores mostraron una buena predisposición a asumir riesgos. Entre ellos se destacan firmas pequeñas y medianas dedicadas a la producción de alimentos y bebidas, además de muchas autopartistas y textiles. En general, se trata de empresas que tienen dificultades para fondearse en el sistema financiero, pese a la elevada liquidez que muestra la banca local. El programa suma ya unos $ 2.000 millones en proyectos aprobados para un total de 71 iniciativas, al tiempo que propuestas por otros 3.000 millones están en estudio. El problema, sin embargo, reside en que la inmensa mayoría de las entidades se resiste a canalizar los fondos y prefiere capturar ganancias con los créditos para consumo, o financiando operaciones de comercio exterior de las grandes empresas. Se trata, en definitiva, del mismo núcleo que se niega a debatir una nueva Ley de Entidades Financieras y la reforma de la Carta Orgánica del Central, dos rémoras del país neoliberal.
Cuestión de trabajo. La política salarial expansiva, que estimuló la demanda interna, acompañada de un fuerte impulso del gasto social, fueron los ejes que permitieron la recuperación del mercado laboral, duramente castigado durante la convertibilidad. Su reconstrucción es un objetivo central. La estrategia adoptada por la Argentina, pero también por la mayor parte de los países de la región, permitió una rápida recuperación. No es superfluo recordar que en 2001 la tasa de desempleo había alcanzado el 27,5 por ciento y que, hacia fines de este año, podría reducirse al 7,2 por ciento. La situación contrasta con la que atraviesan países como Estados Unidos y España, donde el desempleo no cede y se ubica en valores del orden del 10 y el 20 por ciento, respectivamente. Un telón de fondo que no alcanza, al decir de los hechos, para acallar a los demiurgos de la crisis financiera; los mismo que, ahora, con el diario del lunes, piden una reestructuración posfacto.
En el equipo económico afirman que la perspectiva es que la creación de empleo, aunque a menor ritmo, mantenga una tendencia positiva. La visión excede el ámbito del Ministerio de Economía. El último Panorama Laboral de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) sugiere que, de cara al año que comenzó, la situación en América latina debería mejorar, de persistir las políticas que ponen énfasis en la demanda agregada.
El documento, difundido esta semana, enfatiza que –a diferencia de las respuestas ensayadas en otras crisis– “en esta oportunidad no se recurrió a las recetas de ajuste recesivo contra el crecimiento económico, el empleo y los derechos laborales”.
La estrategia en nuestro país se complementó con el incentivo de las discusiones paritarias, pero también con programas como la Asignación Universal por Hijo y subsidios a la producción, tal el caso del programa Recuperación Productiva (Repro), que facilitó a muchas empresas sostener sus puestos de trabajo.
Reservas y resultado fiscal. Que las reservas del Banco Central hayan alcanzado durante esta semana un nuevo récord –U$S 52.430– tampoco es una cuestión menor, frente a los funestos augurios de una oposición que intentó atrincherarse con Martín Redrado en el edificio de la calle Reconquista, cuando el “Golden Boy” buscó resistir su desplazamiento con amparos judiciales, al tiempo que los voceros de la oposición sembraban dudas sobre la capacidad del país para cumplir con sus compromisos internacionales. Sus pronósticos no se cumplieron. Sin embargo, lo que pocos conocen es que la estrategia del Ejecutivo de crear un fondo de desendeudamiento para pagar los vencimientos con reservas permitió que el país ahorrara unos U$S 1.000 millones en intereses durante 2010, un dato destacado que apuntó esta semana Matías Kulfas, director del Banco Nación y titular de la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina.
La estrategia habilitó mayores recursos para aplicarlos a programas sociales y obras de infraestructura necesarias para mejorar la competitividad de diversos sectores productivos y elevar el nivel de vida de los grupos sociales donde los beneficios del crecimiento económico todavía son insuficientes. El temido gasto público, que suelen esgrimir los cultores del ajuste, tampoco erosionó las cuentas fiscales.
En Economía subrayan que, aún cuando el gasto público se expandió un 30 por ciento, el año cerró con un superávit fiscal primario de casi el 2 por ciento y un superávit financiero, después del pago de los intereses de la deuda, del orden del 0,2 por ciento. Ni siquiera el resultado consolidado de la Nación y las provincias, otro de los fantasmas que agita la oposición, aparece como un peligro. En este caso, el resultado primario alcanzó el 1,3 por ciento y el financiero resultó en un déficit del 0,6 por ciento.
Recaudación y balanza. En el equipo de Boudou destacan que el desempeño fiscal que exhibe la economía se apoya, en buena medida, en una recaudación que refleja el mayor nivel de actividad. Los datos no dejan lugar para la discusión. Los $ 409 mil millones recaudados durante 2010 no sólo implican una suba interanual del 34,4 por ciento, sino que también representan un incremento del 2,6 por ciento en términos del PBI con relación a 2008. También reflejan la decisión del Gobierno de fiscalizar a todos los sectores de la economía. Especialmente aquellos que, amparados en los huecos de la legislación, buscan mediante maniobras de elusión y evasión fiscal reducir los aportes que deben realizar al conjunto de la sociedad por las ganancias obtenidas. Una decisión política que se materializó en las denuncias judiciales concretadas por la AFIP contra varias de las más grandes cerealeras que operan en el país y que triangulan sus ventas al exterior en paraísos fiscales.
En el sector externo, 2010 culminó con un salto cualitativo. Los datos indican que, aunque en términos interanuales, el balance arrojará una disminución del superávit por el aumento de las importaciones de bienes intermedios y de capital –necesarios para la producción–, por primera vez en la historia del país las exportaciones de la industria superarán a las manufacturas de origen agropecuario. Un escenario que habla de los esfuerzos del Gobierno por diversificar la matriz productiva. En la práctica, ambos sectores utilizan poca mano de obra y agregan escaso valor a los bienes producidos.
Ya en términos globales, las previsiones señalan que el año culminó con un total exportado del orden de los U$S 69 mil millones, lo que representaría un incremento del orden del 24 por ciento con relación al año pasado, por una suba de poco más del 20 por ciento en las cantidades y de un 4 por ciento en los precios.
Buenas perspectivas. En el ámbito local, y pese al “ruido” que provocará el año electoral, los cálculos más conservadores señalan que la economía crecerá un 6,5 por ciento durante 2011. “Así, pareciera que nos aprestamos a vivir en 2011 la primera transición política en décadas sin la espada de Damocles de la devaluación, el default o la hiperinflación”, afirmó en su último informe el estudio Miguel Bein & Asociados.
La percepción, que anticipó la calle, se tradujo en un avance del nivel de confianza de los consumidores del 22 por ciento entre enero pasado y el mismo mes de 2009, según el relevamiento mensual uqe realiza el Centro de Estudios Financieros de la Universidad Torcuato Di Tella.
Un dato más que, al margen de las correcciones y deudas pendientes, no parece admitir la inmensa mayoría del arco opositor.

Se vienen los petrodólares

“Argentina es reconocida por sus avances en materia de energía nuclear con fines pacíficos y vamos a intensificar ese perfil”, anunció la presidenta durante su visita a Qatar. (TELAM) || Cristina Kirchner y el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, acordaron fortalecer el G-20.(TELAM)


El mes próximo llegarán a Buenos Aires los representantes de los fondos de Qatar y Kuwait
Se abrieron posibilidades impensadas para el país. Como dice la Presidenta, no sólo tenemos que ser conocidos por la vaca y la soja, sino también por nuestro software, nuestra biotecnología y nuestra agroindustria. Con giras como éstas lo estamos consiguiendo”, fue el balance provisorio que realizó el canciller Héctor Timerman poco antes de que la delegación pusiera punto final a la gira presidencial por Kuwait, Qatar y Turquía, visitas oficiales cuyas consecuencias, al decir de los funcionarios nacionales, se materializaron en la apertura de nuevos mercados y en la posible llegada de capitales para fondear inversiones.
En los hechos, las recepciones brindadas por las contrapartes de la comitiva dispararon la decisión de abrir cinco nuevos cargos de negociadores comerciales en el Palacio San Martín. Todos apuntados a destinos no tradicionales. Uno de ellos tendrá a su cargo el vínculo con los países del Golfo Pérsico. La determinación llegó tras las reuniones que la Presidenta, funcionarios y empresarios argentinos mantuvieron con sus pares de los países árabes visitados.
Que la Argentina calificara para los emiratos como “centro estratégico de inversiones” no es un tema menor en vista de la elevada liquidez que registran sus fondos soberanos, ante cuyos ejecutivos expusieron los empresarios argentinos unas treinta propuestas de inversión que involucran a pequeñas, mediantes y grandes industrias. En su mayoría, las iniciativas están ligadas a la producción de frutas de estación, alimentos, medicamentos y la manufactura de cueros y calzados; además de iniciativas en el área del turismo.
Como era de esperar, los objetivos comerciales insumieron la mayor parte de las agendas. Las respuestas obtenidas fueron inmediatas. Ahmad Al Sayed, directivo del Qatar Holding y encargado de administrar los 200 mil millones de dólares con que cuenta el fondo qatarí, aseguró que el próximo mes llegará a Buenos Aires una delegación para estudiar sobre el terreno las iniciativas. Respuesta similar tuvieron los proyectos presentados ante el Hassad Food, otro fondo soberano, pero en este caso dedicado a inversiones en el sector de los alimentos.
Acuerdos estratégicos. Otro resultado concreto que dejó la visita presidencial, en este caso en el tramo kuwaití, es el interés manifestado por las autoridades del país en participar en las tareas de exploración petrolera en la cuenca del mar argentino. La situación se plasmó durante el encuentro que el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, mantuvo con su par de Petróleo, el jeque Ahmad al-Abdullah al-Sabah, y el CEO de Kuwait Petroleum Corp (KPC), Farouk al-Zanki. Aunque las partes admiten que restan detalles por cerrar, los funcionarios de Kuwait expresaron que se trata de un objetivo posible, a partir de la licitación de áreas “off shore” que realizará la empresa estatal argentina Enarsa.
El optimismo reside en que KPC tiene presencia en Asia, África y Europa a través de una red de compañías asociadas; pero también en que Sudamérica está entre las metas de la petrolera. Su CEO anunció que en los próximos meses una misión desembarcará en nuestro país para interiorizarse de la licitación. En Kuwait también hubo contactos fluidos con el ministro de Electricidad y Agua, Bader Shabeeb Al Shriaan. En este caso, los funcionarios argentinos y kuwaitíes se comprometieron en programas de cooperación bilateral, principalmente en las áreas de saneamiento y energía eléctrica.
La delegación nacional se anotó otros puntos. En Qatar, segunda escala de la gira, De Vido firmó un acuerdo que no dudó en calificar como “estratégico”. En este caso, se trató de un convenio para importar gas natural licuado hacia una terminal regasificadora que el Gobierno quiere poner en marcha en el Golfo San Matías, en la provincia de Río Negro. La iniciativa, según los expertos, permitiría sostener cualquier proyecto industrial en la zona. La posibilidad se sustenta en que Qatar es el primer productor mundial de GNL, una tecnología que permite transportar el producto en barcos y que aliviaría la dependencia que registra la demanda local de las importaciones provenientes de Bolivia.
Según los primeros cálculos, la planta regasificadora se financiaría con capitales qataríes y la iniciativa aportaría una oferta extra de 5 millones de toneladas anuales para satisfacer la creciente demanda que registra la industria, de cara a una economía en plena expansión. Según los cálculos de Planificación, la planta sumaría unos 20 millones de metros cúbicos diarios, que se agregarían a los 120 millones diarios con los que se abastece la red en la actualidad. Ezequiel Espinosa, presidente de Enarsa, firmó el convenio respectivo con el ministro de Energía e Industria de Qatar, Abdullah Bin Hamad Al Attiyah.
Agua y energía nuclear. Si los 77 millones de toneladas anuales de gas natural licuado que Qatar exporta a unos veinte países repartidos por el mundo parecen un derroche de energía, la ecuación se revierte drásticamente cuando se trata de agua. Una de las principales preocupaciones de su gobierno es garantizar la provisión del recurso. Sus reservas, prácticamente nulas, obligan al país a desanilizar agua de mar, para proveer a un millón y medio de habitantes, de los cuales las tres cuartes partes son inmigrantes que llegan para trabajar en la industrias del petróleo y la construcción. Hasta el momento, el gobierno ha recurrido a centrales térmicas alimentadas por gas. Sin embargo, el uso de la energía nuclear, una tecnología que dominan el Invap y la Conea, abrió la posibilidad de transferir paquetes tecnológicos de alto valor.
El punto fue destacado por Cristina Kirchner, tras la reunión con Sheika Mozah, la esposa del emir que preside la Fundación Qatar para la Educación, la Ciencia y el Desarrollo. “Argentina es reconocida por su avance en energía nuclear con fines pacíficos y vamos a intensificar la relación”, señaló la Presidenta. Como consecuencia de la reunión, una delegación de científicos e ingenieros qataríes visitará nuestro país para interiorizarse de los desarrollos científicos y tecnológicos argentinos en materia nuclear. La misión también pondrá la lupa en los emprendimientos nacionales en biotecnología, un sector donde –destacó la Presidenta– “la Argentina alcanza una proporción de 2,4 empresas por cada millón de habitantes”, relación muy superior a la que exhiben otros países de América latina.
Comercio y política. Si las escalas en Kuwait y Qatar se caracterizaron por una fuerte impronta comercial, la visita a Turquía, además de impulsar la firma de cuatro acuerdos comerciales, permitió relanzar las relaciones bilaterales, luego de que el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan –hombre fuerte del gobierno y líder del Partido de la Justicia y el Desarrollo–, cancelara una visita a Buenos Aires por la decisión de Mauricio Macri de impedir la inauguración de un monumento a Mustafá Kemal Ataturk, debido a la presión de la comunidad armenia, que lo considera uno de los responsables del genocidio armenio ocurrido entre los años 1915 y 1923. Ataturk, ungido primer presidente de Turquía en 1923, lideró un profundo proceso de cambio que demolió las bases del viejo Imperio Otomano y condujo a la modernización y secularización del país.
Sin duda, los acuerdos comerciales y el afianzamiento del vínculo político con Ankara son un costo que debió pagar el Gobierno Nacional de cara a la comunidad armenia, que sigue reclamando al Estado turco que reconozca el genocidio.
La buena sintonía política entre la Presidenta y su par turco, Abdullah Gul, quedó patentizada en la propuesta de Erdogan de crear una cámara binacional, con oficinas en Ankara y Buenos Aires, para duplicar el comercio bilateral, que hoy alcanza los 500 millones de dólares, tras sufrir una caída por la crisis mundial. La iniciativa, además, se complementa con el acuerdo firmado por De Vido y su par de Transporte, Binali Yildram, para avanzar en la interconexión aérea de Argentina y Turquía, país ubicado en la estratégica región que une Asia y Europa.
Al igual que en Kuwait y Qatar, los pasos de la Presidenta permitieron concretar negocios a los empresarios argentinos. El más destacado: el acuerdo que habilita a la industria cárnica local para sumar ventas de carne con hueso por fuera de la Cuota Hilton por un valor de 80 millones de dólares. En los hechos, Turquía es un mercado integrado por 75 millones de habitantes. Además, exhibe una recuperación similar a la argentina, tras la crisis que sufriera en su caso en 2000, recuperación que le permitió sobrellevar sin mayores sobresaltos la tempestad financieras de 2008.
En el plano netamente político, la visita reforzó el trabajo en conjunto que las Cancillerías argentina y turca desarrollan en diversos foros internacionales. Turquía, al igual que Argentina, integrante el Grupo de los 20, ámbito que viene reclamando reformas estructurales en los organismo multilaterales de crédito, pero también en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. “Hubo una clara exposición de la Presidenta sobre el papel que deben tomar ambos países ante el nuevo orden mundial que se dio después del 2008”, señaló De Vido.
• El balance empresario de la misión comercial 
“La Argentina preside este año el G-77 más China, es bueno que todos entendamos que la lógica que durante dos siglo rigió la historia de la humanidad definitivamente ha quedado atrás por el imperio del fracaso”, lanzó la Presidenta desde Estambul. Sus palabras encontraron eco en varios acuerdos comerciales. “Esperábamos menos, pero la verdad es que fue un éxito”, resumió el secretario de Relaciones Comerciales, Luis Kreckler, con relación a los encuentros que mantuvieron los hombres de negocios con sus pares de Kuwait, Qatar y Turquía.
En los hechos, los empresarios que participaron de la misión comercial coincidieron en que los pasos de la Presidenta facilitaron las cosas. En este sentido se pronunció Pablo Aldea, de Gente de la Pampa, quien viajó con el objetivo de colocar aceite de girasol en los tres países. “El apoyo de la Cancillería es importante. No sólo porque reduce costos, también lo es por la calidad de las reuniones armadas por la Cancillería”, sintetizó el empresario. Similar evaluación concretó Roberto Domech. En su caso, como representante de los productores avícolas, quien consiguió colocar pollos en Kuwait, Qatar y Turquía.
También Ricardo Berrondo, de World Wide Trade –dedicada a la exportación de bovinos–, evaluó como satisfactorios los resultados. Dirk Protzen, de Advanced Latina, coincidió con sus colegas. En su caso, la gira presidencial le permitió destrabar las exportaciones de carne con hueso a Turquía. Unas 20 mil toneladas por fuera de la cuota Hilton.